Domingo 19 de Mayo de 2013

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Luis Advis

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Álbum: Preludios

Música sin Fronteras…

Luis Advis se ha transformado en una figura icónica del quehacer musical de nuestro país. Si bien nunca fue alumno “de conservatorio” (sólo a los 23 años inicia estudios sistemáticos de música, composición con Gustavo Becerra y piano con Alberto Spikin) ya su obra ha impreso una huella en nuestra historia musical. Esta marca es provocada por su extraordinaria capacidad para superar las fronteras, barreras, divisiones y clasificaciones musicales, logrando así vincular desde lo sonoro la tradición clásico-romántica con expresiones populares americanas. En este sentido, el lenguaje musical adviciano se caracteriza por tomar elementos de los distintos mundos musicales, es decir, de aquel perteneciente a la música llamada clásica, del mundo popular y del mundo folclórico, y de esta forma, establecer un diálogo y lograr una síntesis musical.

Esta síntesis es alcanzada en una música que es capaz de mantener un equilibrio entre texto y música en los casos de la música vocal, en una música de lenguaje directo, sencillo y a la vez expresivo, en una música diversa en cuanto a las formas musicales, los géneros cultivados y los medios instrumentales utilizados. Advis aporta al quehacer musical de Chile con un arte, con un sonido que traspasa las fronteras y clasificaciones creadas, que abre el abanico de coloridos, sonoridades, recursos y posibilidades.

Estas características las encontramos a través de toda su música: en sus obras de gran envergadura como son la Cantata Santa María de Iquique, el Canto para una Semilla, la Sinfonía Los tres tiempos de América y la Suite Latinoamericana, en su música para teatro, para cine y televisión y en un catálogo que incluye alrededor de 150 obras sinfónicas y de cámara.

Junto a su labor como compositor realiza una serie de otras actividades como son sus estudios de Leyes en la Universidad de Chile y de Licenciatura en Filosofía en la misma universidad, carrera de la cual se tituló. En esos años ya componía, siendo su primera composición seria un oratorio para la Virgen. Más tarde va a realizar una importante labor académica en las áreas de la estética y la historia de las artes, disciplinas que además abordó en diversos libros y artículos. Cabe destacar también el trabajo desempeñado al interior de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), comenzando en la década de los 90, primero como consejero por tres años y luego como presidente de esta entidad. En cuanto a las distinciones que obtiene se encuentra su nombramiento como “Figura Fundamental de la Música Chilena 2003”, reconocimiento dado por la SCD y que destaca el aporta de los artistas al hacer cultural del país. Ese mismo año gana el “Premio Presidente de la República 2003” en la categoría de Música Clásica, junto a Illapu y Los Jaivas en las categorías de Música Folklórica y Popular, respectivamente. Éste es el reconocimiento musical más importante que se otorga en el ámbito nacional desde el año 1999.

Su obra musical incluye grandes cantatas y obras vocales, composiciones para orquesta, obras para agrupaciones de cámara, para canto y piano y para instrumentos solistas. Si bien de algún modo toda su música se caracteriza por esta combinación de elementos a los que hacíamos referencia, algunas de sus composiciones se inclinan más hacia el ámbito popular y otras hacia el ámbito docto.